"Víctor Barrio merece sitio" por Paco Cañamero

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Dentro del solar que está quedando convertida la Fiesta hay varios matadores de toros a los que no dejan emergen. Nombres importantes a quienes han cortado el rodaje para dar el salto y ser la alternativa a diestros que ya llevan muchos años. Uno de ellos es el segoviano Víctor Barrio, quien ve pasar los meses de 2013 desde su casa sin que su teléfono suene para comunicarle que acaba de hacer un contrato. Una injusticia contra un matador que debería volar por las ferias y nunca estar inmerso en el ostracismo profesional.

Víctor Barrio merece más y mejor suerte. Sobre todo que alguien se fije en él para abrirle el abanico a una oportunidad en la que deje patente su exquisito toreo con el capote. O su poderío con la muleta.

A Barrio no fueron más que a cortarle la cabeza en la primera tarde que no rodaron las cosas. Y nadie fue justo con él, cuando a la mayoría de los toreros le han dado la oportunidad de demostrar quiénes son en más ocasiones.

Hay que seguir creyendo en un torero grande como demostró muchas veces en su etapa de novillero. Un torero con un capote de oro que merece un sitio en los carteles y que, encima, hasta se tiene que aguantar la rabia cuando alguien de su tierra intenta segarle la hierba de debajo de los piés. Esa tierra que tiene una magnífica afición y debería volar más alto en el mundo del toro, pero caciqueada por algunos taurinos y con el agravante de tener como ‘portavoz’ a quien tanto daño le ha hecho como un viejo pastor reconvertido a periodista que lo manipula todo y con el que aun sigue vigente el sobre, el favor de pases para amigos y familia, por anunciar los carteles en su periódico. Y por algo tan lamentable como venderse por una comida... entre otras calamidades.

En fín… lo importante es Víctor Barrio. Porque de ser justos es ser buen aficionado, por eso quien disfrutó de su brillantez no puede olvidar que cerca de la villa de Sepúlveda hay un gran torero arrinconado por el sistema, pero deseoso de que su teléfono suene para anunciarle que tiene una oportunidad. Que llegará y, ojala, ponga las cosas en su sitio.

Artículo de Paco Cañamero publicado en Glorieta Digital
Fotografía: Fran Jiménez